El cine y la televisión nos han hecho creer que a los ratones les encanta el queso. Ratatouille, Tom y Jerry… estos pequeños roedores de ficción hacían lo imposible por conseguir un pedazo de este manjar pero, ¿es cierto que los ratones comen queso?

Cualquier exterminador de plagas o el dueño de una tienda de mascotas te diría un rotundo ¡no! Los roedores tienen un un sentido del olfato muy sensible y determinados quesos emiten olores que son repulsivos para ellos. Según un estudio del doctor David Holmes, de la Universidad Metropolitana de Manchester, los ratones comerán cualquier cosa cuando tienen mucha hambre, pero prefieren granos, frutas y alimentos dulces.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo empezó el extendido mito de que a los ratones les gusta el queso, pero la teoría más aceptada especula con que tuvo que ver con los almacenes de granos, carnes muy saladas y queso de hace cientos de años; los granos y la carne debían estar tapados para alejar a los insectos, pero el queso necesitaba “respirar” y no estaba tan bien resguardado. Como afirmaba el doctor Holmes, un ratón con hambre come cualquier cosa y en este caso era el queso, y las pequeñas marcas de sus dientes los delataban. Se confundía la preferencia de los ratones con la necesidad de comer lo que encontrasen.