Quién no ha recibido alguna vez una visita… ¡sorpresa! tus amigos y familia han llegado a casa para cenar y no sabes qué preparar. Pensamos en algo rápido y fácil de hacer y lo primero que se nos viene a la cabeza es…¡una tabla de quesos!  En ocasiones como esta, una buena tabla puede sacar de más de un apuro. Por ello, hoy te traemos todas la claves para crear la tabla de quesos perfecta.  

Realizar los cortes finos, no superar la decena, elegirlos variados y comerlos del más suave al más intenso, son algunas de las reglas de oro de los expertos para elaborar la tabla perfecta. 

Las tablas son el acompañamiento ideal de una cena o comida, pudiéndose tomarse de entrante, de postre o bien de prepostre. Sea cual sea la elección para el surtido el éxito de la reunión será prácticamente asegurado si los invitados son amantes del queso. 

Una de las ventajas de las tablas de quesos es precisamente ese juego de sabores, aromas y texturas diferentes que ofrece. Pero, ¿cuántas variedades debe contener? En primer lugar debes de saber que una tabla de quesos debe de contener diferentes tipos de variedades. Una tabla equilibrada debe de contener al menos entre 5 y 8 quesos, que ya ofrecen una buena gama para experimentar. 

Pero… ¡cuidado! Tienes que tener en cuenta que haya diversidad. Por ejemplo, uno duro, semiduro, blando, azul, de cabra, y de pasta o untable podría ser la combinación perfecta. 

Una vez cortados, (bien finos) hay que escoger la tabla sobre la que vamos a colocar cada uno de los quesitos. Esta puede ser de cristal, cerámica, pizarra o bien de madera. Aunque a nosotros nos encanta la opción de madera, pero sea cual sea tu opción preferida recuerda que debe de ser bastante grande para que haya espacio suficiente para colocar todos los quesos. Porque como bien dice el dicho “mejor que sobre que falte”. 

Pensar cómo colocarlos puede ser un dolor de cabeza a veces… pero no te preocupes, según los expertos lo ideal es que coloques los quesos más suaves en la parte exterior y los más fuertes o especiados en el interior para así no toparnos con los diferentes sabores durante la degustación de estos deliciosos manjares. Además, se deben de colocar en el sentido de las agujas del reloj, siendo el más suave el que marque las 12 y el más fuerte las 11. 

La degustación de los quesos alcanza otro nivel si se acompaña de algunos productos de su altura. Se puede elegir panes neutros como el baguette o panes con semillas. Por supuesto, artesanos y con preferiblemente de masa madre. 

Además, debe incluirse alguna fruta (membrillo, uva, arándanos, albaricoques…), mermeladas y compotas casetas, o artesanas y de buena calidad. Con respecto al gusto eso va acorde de cada comensal, pero se suelen combinar mejor las mermeladas algo más ácidas. 

Si eres un buen amante de los frutos secos estás de suerte, ya que es más que habitual incluir en las tablas un poco de nueces, almendras, piñones o bien pistachos. 

Para terminar, nos detenemos en la bebida que debe de acompañar a la tabla de quesos. Elige siempre un buen vino tinto, pero ten siempre a mano un poco de cava, cerveza, sidra o cualquier refresco para los comensales que lo prefieran.