Cada uno de nuestros quesos permanecen un largo periodo de tiempo en nuestras cámaras de maduración, lugar donde nuestra maestra quesera realiza las tareas de cepillado del moho y aceitado de cada uno de nuestros quesos de forma manual.

Como ya sabéis, el queso es un derivado lácteo y debido a que se elimina gran parte del contenido acuoso de la leche, éste se compone sobre todo de proteínas y grasas. Además, se trata de un alimento que es rico en minerales como el potasio, sodio y calcio y vitamina  entre otras.

Sin embargo, la proporción de los nutrientes del queso puede variar de un queso a otro dependiendo del proceso de elaboración, el animal del que procede y sobre todo el tiempo durante el cual el queso madura.

QUESOS SEMICURADOS

Nuestros quesos semicurados son aquellos que han estado por más de cinco meses en el proceso de curación.  Proceso durante el cual se reduce considerablemente el contenido acuoso del queso y se concentran todo tipo de nutrientes. Se trata de un queso que aporta un sabor intenso y su textura es tierna y cremosa para cualquier paladar.

QUESOS CURADOS

Los quesos curados son aquellos que han estado más de 9 meses en el proceso de curación, razón por la cual son los que menor proporción de agua y suero de leche concentran. También son los que más grasas y proteínas poseen, así como los que mayor proporción de sodio, calcio y potasio aporta. Cuentan con un sabor muy intenso y persistente y su textura es compacta y cremosa.

QUESOS DE RESERVA

Los quesos de reserva son aquellos quesos que han pasado por un proceso de curación de más de 12 meses. Se trata del queso perfecto para todos aquellos amantes del queso fuerte. Un queso selecto, intenso y muy persistente con textura de pasta firme, compacta y cremosa.