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En los primeros años de la década de los años ochenta se trajeron a Dos Hermanas varias partidas de ovejas, meticulosamente seleccionadas, de las ganaderías más acreditadas de la Mancha, y desde entonces no ha cesado el esfuerzo por mejorar su calidad.

Las primeras merinas fueron sustituidas por manchegas. Luego, se produjo la absorción de las manchegas a través de cruces con los machos de la raza Lacaune.

En nuestro rebaño se encuentra, hoy, el núcleo más importante de España de la raza Lacaune y con las ratios equiparables a Rayon de Roquefort. Los trabajos de selección de corderas de recrías comienzan por la selección de los machos franceses adquiridos a una cooperativa genética, que realiza con la máxima garantía todas las tareas, y se continúa con la criba del rebaño, desechando las ovejas tras el cuarto parto, apartando las menos productivas, las que peor se ordeñan, las que abortan, las que presentan mamitis, etc. de manera que sólo las mejores quedan en el rebaño. En definitiva, el rebaño se renueva en un 30 % cada año, pero como nacen 5.600 cabezas -1’4 individuos por oveja- es necesario vender 4.100 cabezas, de ellas 1.300 hembras. La mayor parte de los machos van a mataderos, pero los hijos de los mejores, junto a todas las hembras, se venden a otros ganaderos, posibilitándoles coparticipar de un producto de alta calidad genética que, a buen seguro, redundará positivamente en su explotación ganadera.

Actualmente, el rebaño de Dos Hermanas está formado por las ovejas más precoces, más grandes y más sanas, aunque tendemos -para acompasar el proceso natural- a conservar las hijas de las mejores, previo señalamiento tras el parto, sin olvidar la situación y longitud de los pezones, tamaño del animal y, quizás, la anchura pelviana que pueden ser indicativos de su producción lechera. La observación atenta del pastor, hoy como ayer, sin desdeñar en absoluto la realidad mendeliana.