Adquirió la finca en 1978, atraído por su buena comunicación y su favorable pluviometría. Como solía decir, “hay gente que se plantea retos: unos quieren escalar una montaña, otros correr una maratón; lo importante es entrenarse, caer y levantarse con más fuerza”.
Así comenzó la que sería su última gran obra y su pasión más duradera: Dehesa Dos Hermanas, una finca convertida en empresa, donde volcó su sabiduría y, sobre todo, donde fue feliz. La transformó en una explotación ganadera, agrícola e industrial reconocida como modelo en Europa y en el mundo.
En los años ochenta formó a decenas de trabajadores, enviándolos a aprender el oficio del ordeño y la elaboración de quesos a las mejores granjas de Castilla y La Mancha. En los noventa, con la leche obtenida en sus apriscos, inició la producción de un queso curado con leche cruda, que pronto conquistó a los responsables de compras de El Corte Inglés, quienes adquirieron casi toda la producción, dejando solo pequeñas partidas para la venta local.
José Manuel Mateu Gippini llegó a saber de ovejas tanto o más que cualquier veterinario o especialista. Estudió incansablemente, sobre todo textos franceses, y fue el primer importador en España de la raza lechera Lacaune, origen del queso Roquefort. Logró traerla tras insistir personalmente ante el Ministerio de Agricultura y Ganadería.
En la década de 2000, su queso —reconocible por su característica caja verde— alcanzó fama nacional, y su leche fue adquirida por marcas de prestigio como Mantequerías Arias, Boffard y Flor de Esgueva.
Su mente inquieta lo llevó a diversificar la finca con proyectos de porcino e incluso a estudiar la creación de una piscifactoría en los pantanos de la propiedad, que almacenan hasta 2 hectómetros cúbicos de agua. Algunos proyectos no prosperaron, pero fiel a su filosofía de que “cada fracaso enseña algo”, decidió modernizar y reestructurar toda la explotación, con el apoyo de su familia.
Durante la última década, Dehesa Dos Hermanas se ha consolidado como una finca modelo, galardonada por su Bienestar Animal, su modernización y sus quesos han sido premiados internacionalmente en los World Cheese Awards y segundo mejor queso español en su categoría, entre otros reconocimientos.
Como dijo su hermano en la misa de difunto que se celebró ayer en el tanatorio de la M-30 de Madrid: “Más que una propiedad, mi hermano creó una familia. Muchos de tus trabajadores han querido acompañarte en tu despedida, rindiéndote amor, respeto y gratitud. Y eso vale más que cualquier logro material. Tu verdadero triunfo fue otro. Tu humildad de corazón, te desvivías por las personas, te entregabas sin medida. No buscabas reconocimiento. Tú simplemente amabas sirviendo, ayudando, estando.”
José Manuel Mateu Gippini fue una persona única e irreemplazable, un hombre que se entregó a todos. Con solo 23 años cargó sobre sus hombros la responsabilidad de ser padre y hermano mayor de siete más. Fue guía, sostén y ejemplo. Hoy, su familia toma el relevo, decidida a mantener los valores y el espíritu que él les inculcó, para continuar siendo un referente desde Huelva.
A sus 88 años no pudo superar una insuficiencia respiratoria, aunque su mente seguía lúcida y brillante. Conservaba una memoria prodigiosa, que muy pronto verá la luz en una biografía editada y publicada por la empresa que fue el fruto de toda su vida: Dehesa Dos Hermanas.
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